Dejare de beber.
Había una vez un joven ebrio,
inteligente pero mal humorado, alegre pero rabioso, irónico y bastante moral, se miraba
al espejo y veía un lindo cristiano, se miraba al espejo y veía un profundo desierto;
pero esto era cuando despertaba sobrio, porque cuando estaba ebrio se miraba en
el maldito espejo y veía un espectro angelical, era como que le brotaban alas
del culo, se miraba al espejo y se
preguntaba alguna vez dejare de beber y el sonido sordo del vidrio le retrucaba
eres un ganador.
Me voy le grito al espejo esa
mañana hoy saldré a caminar, recorreré
senderos nunca descubiertos, recorreré la línea del tren y sus animitas, la línea
blanca de la carretera me alineara en mi destino, se que me llevara algún
lugar, el lugar donde nunca mas beberé, el joven bate sus brazos de vez en cuando cortando
el aire que le sobra por delante, patea una piedra que ve reflejada la burla de
la incertidumbre que lo rodea, se sienta y analiza una hormiga que cruza su
sendero, donde ira?, ira donde me escurro yo?, querrá dejar de beber esta esclava?,
¡oh! su sendero lo lleva a un cuero cercano a la carretera, yo no soy caníbal
le grita a la maldita, mucha hambre podré tener pero solo tomo leche con
chocolate y sonriendo por la gran mentira continua buscando su nuevo destino.
El camino tiene un final, el
cansancio, el te freno, tengo sed, maldita cerveza deja de seguirme, te beberé así
que tirita porque te eliminare sucia cerveza y ya nunca mas me molestaras, todo
termina en una llamada, amigo nos juntamos a compartir, seguro, vamos al Neruda.


