
La noche estaba fría y oscura se quedaron hasta el atardecer labrando la tierra, aporcando melgas de papas y las matas de porotos, ensillaron los caballos y soltaron los bueyes, unas madajuanas de vino compartieron con sus humildes vecinos, algunos contagiados por el brebaje subieron la pantanosa y roja ladera por el rocío de aquella noche, sus ponchos cubrían sus trabajadas espaldas y sus chupallas su quemado rostro, en estado borroso en búsqueda de sus chozas, sus negras y chinas los esperaban en sus calientes camas, los que se quedaron en el establo hasta el amanecer borrachos y felices cantaban una cueca; se tomaron hasta el corcho que quedaba de la vendimia anterior, estaba ácido y golpeador, ansiosos esperaban el día de mañana, era un día especial, fiesta y regocijo, sus manos curtidas por la tierra, sus pies destrozados por el camino pedregoso, sus chupallas ya tapaban sus cansados y abiertos rostros, algunos jóvenes con pinta de ancianos, cansados meditaban en sus sueños e imaginaban el día que hiba a caer, los gallos partieron el silencio del amanecer, las cinco de la mañana indicaba que el día iba a partir, no había tiempo que perder, la patrona le tiro el cogote a cinco gordas gallinas, unas coloras y otras negras, pelo unas papas, partió un zapallo, pico unas cebollas y formo la cazuela, humeante y apetecible esperaba a los campesinos, gente de la tierra, de a poco bajaron de distintos puntos, se sirvian contentos esa delicia, unos panes amasados y ajis rojos ameneciban aquel festin, otros tomaban harinados de una café harina tosta, había alegría en el ambiente era la fiesta de la vendimia, los parrones brillaban aquella madrugada, bandadas de codornices salían de la espesura, el patrón dijo: ustedes se vienen por esa línea y ustedes por la otra, cajones llevaban en sus espaldas, sus cuchillos pasaban por el tallo, de a poco fueron llenando sus recipientes de aquel dulce y embriagador fruto, algunos humedecían sus lastimadas bocas y comían la fruta, no se dieron cuenta cuando ya era mas del medio día, cansados subieron dispuestos a comer aquellas pantrucas que la patrona hubo de preparar, frescas ensaladas de tomates con cebolla eran el acompañamiento, risas, chistes fomes y locuras se hubieron de contar, raudamente se pararon y continuaron vendimiando, ya era tarde tenían todos los parrones pelaos, se habían apurado ante las maliciosas heladas, en la bodega estaba todo preparado, sobre el pozo habían puesto una bandeja de varas de eucaliptos amarradas unas a otras, el bailador no llegaba, oye Carmelo anda a buscar al Juan debe estar durmiendo todavía ese plasta, ya patrón, a los minutos venían sobre las monturas de sus corceles, que paso gancho le inquirieron, la tomatera de anoche avergonzado respondió en su corroída sonrisa, ya mierda tienes que bailar lindo, de un salto se tomo sobre los cordeles que colgaban de ese negro cielo, y se puso a zarandear, puta que bailaba lindo el hueñe, a un lado dejaba los oñejos y tallos, abajo pasaba el liquido, los otros lo aliñaban, acordes de guitarra y acordeón hacían zumbar, gallinas se engolosinaban con los sobrantes, otros mataban un animal, el ruido de la fiesta partio el silencio, gente de la tierra dichosos bailaban cuecas y resbalosas, la chicha fresca chupete habían de hacer, ya era de noche engullían carne, empanadas y merquen, eso es mierda los arengaba el patrón, momento propicio para olvidar su amargura y sometimiento ante la tierra……
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