
Recuerdo haber dormido todo aquel día, angustiado por las deudas y el frío, estaba cansado, las pastillas y el wiski me reconfortaban; cuando desperté ya te habías marchado, hace un año, una blusa sobre la cama aun tenia impregnado tu perfume era la prueba de que algun dia exististe, te habías marchado sin despedida, me parece que fue ayer cuando llamaste desde la cama de tu nueva pareja, cortaste cuando salio del baño, me pareció gracioso, quien sabe que a lo mejor aun me amaba o pretendia hacerme daño, morder nuevamente esa herida???, no consiguió nada, analice; eran cerca de las diez y treinta de aquel sábado, faltaba poco para la media noche, por lo que marcaba aquel reloj frente a mi cama, recuerdo haberlo comprado en aquella feria costumbrista de Rancagua, nos pareció interesante, una pareja de huasos bailando en pelotas, ya no recuerdo cuando fue, su asqueroso sonido creo que me despertó, le lance un zapato y se despedazo en millones de partes que cual agua cayeron en mi regazo, a tontas y sin prender la luz me vestí, el jeans regalón, el azul que tanto te gustaba, que buen trasero se te ve, me alababas, la polera que encontré, los calcetines me molestaban, las botas y la casaca, ya me sentía uniformado, no faltaba nada, Salí, llevaba media cuadra, recordé que quedaba trago de aquel dúctil liquido, volví; tome el resto en la botella y asegure mil últimos cigarrillos, además revise el monedero, aun me quedaban unas Lucas para relajarme; eran de el ultimo cuento que vendí se llamaba "noche de caminata", le puse llave a ese bunker de la amargura y al fin lo pude abandonar, que frío hace, respiraba sobre mis manos y las fregaba para darles calor; cuantas posas??, no había notado que estábamos en invierno, alguien me hizo señas, creo que era un saludo, no lo asentí, me grito sobrado, sonreí, sobrado, sobrado de dolor, de frío, de angustia, hermano, le iba a responder, pero ya había desaparecido, nunca existió, que fea y turbia estaba esa noche, los árboles negros trataban de someterme, no pudieron , escape, a ciegas llegue a un bar , no lo conocía, extraño en mi, era pequeño y lúgubre, el cantinero me miro y bajo la vista, creo que se amedrento, en una mesa dos tipos ebrios, en la barra una mujer, bella por lo que pude notar, trastabille y le dije, se puede fumar acá, me asintió con la cabeza, bien respondí, sírvame una botella del mejor wiski que tenga, no tengo wiski respondió solo ron, cubanos de algo les sirvió el comunismo pensé para mi, déme una botella, tome mi vaso y acudí al ultimo lugar de ese antro, era una mesa negra y pequeña, una vela la alumbraba, la apague de inmediato, y comencé con la normal rutina, a beber, un cigarrillo me acompañaba a ese negro liquido, ya estaba sumido en mis pensamientos, cuando sentí que una silla era arrastrada y alguien se posaba sobre ella, no quise mirar, estaba molesto, solo bebía y meditaba, además tenia una revista que encontré en el mesón, cuando una voz femenina, dulce y carnal me traspaso, he inquirió, que te sucede???, guarde silencio, la sección deporte me interesaba, nuevamente exclamo y me dijo porque lloras???, de verdad no lo había notado seque las lagrimas que corrían, y seguí leyendo, me grito estas loco???, levante la vista y respondí, si estoy loco por favor aléjate, ella rió a carcajadas, me remato con estupido, me causo gracia, prendí otro cigarro y continué ahora con la sección cultura, acompáñame me dijo, ya no aguante mas aquella intromisión a mi espacio, levante la vista y la mire a los ojos furioso, eran los mas bellos y siniestros que se me habían cruzado alguna vez, sus labios me enmudecieron, enrojecí, humillado respondí, que quieres??, quiero que me sigas, quiero que seamos uno solo en tu dolor, quiero que respires para mi, yo reía a carcajadas de nerviosismo, mañana; hoy no, le respondí, hoy quiero beber y olvidar, me dijo te estaré esperando, este es mi teléfono y mi casa, creo que dibujo un bosquejo de alguna calle, sin ganas lo guarde en mi camisa, se paro, de reojo la mire, que mujer pensé, lindas piernas, una genial figura y me viene a molestar, pense, se parece tanto a ella; al rato me pare tambaleando ya eran las cuatro y media de la mañana, un reloj en la taberna me escupió en la cara la maldita hora, que corta la noche manifesté, gracias le dije al tabernero, y tire unas cuantas monedas sobre el mesón, me dijo joven, llueve a cantaros afuera, necesito lavarme viejo le musite quizás usted igual, abri las puertas y comencé a caminar y a disfrutar esa experiencia de andar ebrio ya nada me importaba, llevaba cinco difíciles pasos, y un auto negro me encandilo, era del año, por lo que pude apreciar, un furioso frenado, la puerta se abrió, era ella, eras tu le dije, sube me dijo, continué caminando pero ahora rapido y varias veces cai, mi alma lloraba de dolor, no escuchando esa atrayente invitación, sube cretino, pare, ya mojado y exhauto la mire y le sonreí, era imposible evitarla, no aguante, subí y la bese con el alma, la toque, le respire, era bella, era ella que no la pude reconocer, encendió el auto y desaparecimos en aquella fría noche llena de placer, eso encontré; placer………..
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