
Hay personas que no descansan de esta vida y cuando mueren su energía sigue fluyendo, en corroídas casas, parques o lo que sea, casas que toman un aspecto siniestro, estas pueden ser grandes y lujosas rodeadas de agua, o pobres y miserablemente mal alumbradas, cercanas a la muerte, conocí una gran mujer que estaba apegada a su vida, que vida llevaba llena de lujos y parabienes, era una mujer introvertida llena de alegría a veces y llena de espanto otras, oscura, era de esas que gritaba cuando se sentía sola, de las que lloran en silencio, de las que se miran en el espejo y ven su carabela, ven los hoyos del cráneo, donde alguna vez hubieron unos preciosos ojos alimentados por el fuego de su cuerpo ahora habían túneles infinitos, se empezó a enfermar, estaba enferma de una enfermedad de la mente, distorsionaba cosas, un ejemplo una vez me dijo que el sillón había cobrado vida y estaba comiendo pasto, otra vez vio que las ventanas se empezaban a derretir, o cuando pensó que había alguien que la estaba siguiendo dentro de su casa de muñecas, era terrible verla en esas condiciones denigrantes, siendo que siempre fue la mas hermosa, la mas altiva, la rubia de la clase, la mas inteligente y miles de otras cualidades que la acercaban a los Ángeles, pero se enfermo igual que las mapuches, se enfermo igual que las de clase humilde, luego de unos años todo el mundo la abandono, sus hijos, su marido el bancario, todos, quedo sola envuelta en esa casa llena de espíritus beligerantes que pululaban de un espacio a otro, miles de veces la escuche decir que quería morir, varias veces la fui acompañar en su dolor, en eso me quedaba mirando y comenzaba a murmurar unas palabras, me decía que miras enfermo, te gusto a caso, te sientes atraída por mi, como decirle que si, pero no era ella estaba poseída , como decirle que siempre la ame, que espere en las penumbras alguna oportunidad que me diera la vida o el destino y no ocurrió así, la pille en estas condiciones, así y todo lograba pintar unos cuadros tenebrosamente bellos, y escribir bellas canciones que después tarareábamos, un día no fui a verla y esta no aguanto la soledad , se disparo, si se disparo un balazo en su cien, la cago, la pille sentada en su sillón, con una sinistra sonrisa, se había eliminado, dejo algo escrito en el espejo con su lápiz labial, decía “no quiero morir”, weon porque lo hizo, lloraba mi pena, que la llevo a tomar esa decisión, o la mataron, tenia pólvora en las manos, tenia la pistola en su regazo, que la cago, pasaron los meses, volví aquella casa, ya no era lo mismo me dije, estaba llena de polvo, telarañas por doquier, llore en el piso no entendiendo porque había pasado, me quede dormido para siempre allí, desperté junto a ella, ahora somos dos almas en pena, somos dos energías fantasmales que despiertan a los niños en sus camas, somos dos almas que discuten aun en un lecho de sangre…….
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